La velocidad de una web afecta a la experiencia de quien la visita y al posicionamiento. Aquí tienes qué se mide, qué depende de ti y qué depende del servidor.
1. Qué se mide
Las métricas más usadas hoy evalúan tres cosas distintas:
Velocidad de carga del contenido principal
Cuánto tarda en aparecer el elemento más grande de la pantalla, normalmente una imagen o un titular.
Es lo que determina la sensación de "esta web va rápida". Suele mejorar optimizando imágenes y activando caché.
Capacidad de respuesta
Cuánto tarda la página en reaccionar cuando el visitante hace clic o escribe.
Depende sobre todo de la cantidad de código que se ejecuta en el navegador.
Estabilidad visual
Si los elementos se mueven mientras carga la página.
Ocurre cuando las imágenes o los anuncios no tienen un espacio reservado y empujan el contenido al aparecer.
2. Qué depende del servidor
El tiempo de respuesta del servidor es la base: si tarda en responder, todo lo demás llega tarde. Influyen la potencia del plan, la versión de PHP y la caché del servidor.
Es la parte de la que nos ocupamos nosotros, pero también la que se ve afectada si tu web consume más recursos de los que tiene asignados.
3. Qué depende de tu web
- El peso de las imágenes, que suele ser el factor principal
- El número de plugins y el código que cargan en cada visita
- La caché, activada y bien configurada
- El tema o plantilla, que puede cargar recursos que no usas
- Los servicios externos: fuentes, vídeos incrustados, chats y analíticas
4. Por dónde empezar
- Optimiza las imágenes: es lo que más mejora con menos esfuerzo.
- Activa la caché y comprueba que solo tienes un sistema de caché.
- Elimina plugins que no uses.
- Actualiza a una versión reciente de PHP.
- Vuelve a medir y compara con el punto de partida.