Cuando alguien externo tiene que trabajar en tu web, la tentación es enviarle tus claves. Es la peor opción: hay formas mejores y no cuestan más tiempo.
1. Qué acceso necesita realmente
Antes de dar nada, pregunta qué va a hacer. Rara vez hace falta acceso completo:
| Tarea | Acceso suficiente |
|---|---|
| Editar contenido de la web | Usuario en el gestor de contenidos |
| Modificar el diseño o el código | Usuario FTP limitado a la carpeta de la web |
| Trabajar con la base de datos | Usuario de base de datos concreto |
| Gestionar servicios y dominios | Usuario en el Área de Cliente con permisos acotados |
2. Crea accesos independientes
- Usuario FTP propio, limitado a la carpeta donde va a trabajar.
- Usuario en tu gestor de contenidos con el rol mínimo necesario, no administrador si no hace falta.
- Usuario en el Área de Cliente si necesita gestionar servicios, con los permisos justos.
- Nunca tu usuario principal ni la contraseña de DirectAdmin.
3. Cómo enviar las credenciales
- Usa un servicio de envío de secretos que caduque tras la primera lectura
- O envía el usuario por un canal y la contraseña por otro distinto
- Pide que cambie la contraseña en el primer acceso
- Nunca las escribas en un correo que quede archivado
4. Cuando termine el trabajo
- Elimina el usuario FTP que creaste.
- Elimina o desactiva su usuario en el gestor de contenidos.
- Retira su acceso en el Área de Cliente.
- Cambia las contraseñas de las cuentas de correo a las que hubiera tenido acceso.
- Revisa que no queden usuarios de base de datos sin uso.
5. Y el dominio, a tu nombre
Consulta el artículo sobre cambio de titular de un dominio si necesitas corregirlo.